NET SERIES




Nets #3, 2018. Oil on canvas. 103x103 cm


Nets #4, 2018. Oil on canvas. 90x90 cm


Nets #1, 2018. Oil on board. 50x70 cm

Quisiera señalar dos asuntos que desde hace ya tiempo rondan mi cabeza cada vez que contemplo el trabajo de Adrián Navarro, casi siempre fugazmente y siempre a través de la pantalla digital.

Pues se trata de pinturas hechas también, quien sabe si primeramente, para contemplarse en digital, retro iluminadas, igual o más que en el estudio o en la galería de pintura. Es decir que se trata al mismo tiempo, y he aquí un primer punto de ambigüedad y por tanto de fascinación, de un doble recorrido contradictorio hacia la tecnología, o mejor dicho hacia la adaptación de la disciplina pictórica a las posibilidades de la tecnología (y viceversa), a la misma vez que el pintor insiste en la condición atávica de su actividad, precisamente a través de la elemental técnica, no ya de la tecnología, con la que pinta encima de sus cuadros. El pintor contemporáneo carga con la obligación de restituir el mundo sobre el espacio pictórico proyectando la imposibilidad de aprehender el mundo en el cuadro pero a la vez forzando al mundo a violentamente encajar, en testaruda inmovilidad, en el formato cuadro-pintura; rectangular, y plano.



Nets #2, 2018. Oil on canvas. 112x198 cm



Algo de revelación post-sensorial por tanto posee la contemplación (digital, retro iluminada y por tanto dotada de un aura sobrenatural), de los cuadros de Adrián Navarro.

...pero volvamos al asunto tecnológico o mejor “tecno” como segunda preocupación. Empleando tecno en su doble aceptación, tecnología, la empleada en la realización de una pintura que, recordemos, necesita el elemento informático como soporte previo, pero también tecno en los sutiles guiños que esta pintura lanza hacia tradiciones otrora repudiadas o al menos en franca oposición a la sacrosanta disciplina de la pintura. Op-art, pop-art, wall-paper, publicidad, fondos de pantalla, pegatinas, flyers, incluso imágenes de iconografía religiosa barata atraviesan la memoria. Pero la atraviesan cruzadas con Dalí, Duchamp, Man Ray, de Kooning y tantas otras referencias que han informado la pintura reciente de Adrián Navarro, produciendo un igualamiento entre altura y bajura que, unido a la mencionada negación (por desbordamiento) del tema, supondría la inicialmente imperceptible carga de profundidad o de transgresión de este trabajo. Provocación mitigada eso sí por la azucarada saturación cromática tecno, dulce a la vez que ácida, animada por la luz artificial que parecería emanar del interior de estas rejillas.


Jacobo Garcia-Germán— Funambolismo Tech— Madrid, 2014